Por Xiuh Tenorio para El Financiero
La elección judicial de 2025 en México fue un evento político inédito y una prueba de resistencia institucional. Organizar en unos meses la elección de cientos de jueces, magistrados y ministros implicó rediseñar reglas, crear nuevos procedimientos y someter al Poder Legislativo y a las instituciones electorales a una fuerte presión.
El proceso funcionó en lo operativo, pero reveló contradicciones y dejó abiertas dudas sobre su viabilidad futura y sobre la legitimidad misma de la reforma al Poder Judicial.